La relevancia de la inversión privada para lograr los objetivos de transición energética

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Colombia se ha propuesto reducir 51% de sus emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) a 2030 y llegar a la carbono neutralidad para 2050. Uno de los ejes para lograrlo es con la transformación energética.


Colombia se ha propuesto reducir 51% de sus emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) a 2030 y llegar a la carbono neutralidad para 2050. Uno de los ejes para lograrlo es con la transformación energética, que significa lograr una economía basada en fuentes de energía de bajas emisiones remplazando las fósiles por renovables. Para ello, tanto el sector privado y público han empezado a tomar acciones que se han materializado en inversiones de capital.

Gracias a que el país cuenta con características privilegiadas en cuanto a viento, radiación solar, recursos hídricos y ubicación geográfica, y que la transición ha sido una bandera del anterior y actual Gobierno, Colombia ha logrado destacarse a nivel regional, pero aún está en una fase inicial en la que es el papel del sector privado en es esencial.

Así lo señaló Tomás González, director del Centro Regional De Estudios De Energía (Cree) al asegurar que “Colombia tiene uno de los sistemas energéticos más sólidos de la región y la combinación de tener un sector energético bien organizado, empresas serias y buena regulación hace que sea más fácil hacer ese cambio, pero nos hace falta un camino por recorrer”.

El experto evaluó cómo está el avance del sector productivo en la materia y destacó que el liderazgo más fuerte lo tienen las empresas productoras de energía porque son las que tienen que reducir más rápido sus emisiones, pero que en el sector de consumo también hay algunas que están tratando de alcanzar rápidamente la carbono neutralidad.

“Veo aproximaciones muy diferentes en el sector privado. Hay compañías que están avanzando muy rápido y son abanderadas del cambio, pero también veo una gran cantidad que todavía se están preguntando cómo lo pueden hacer”, añadió. Así mismo, considera que es necesario que todo el sector tenga claridad en cómo se van a cumplir las metas, cómo se van a repartir los esfuerzos y quienes asumirían los costos que demanda la transición.

Por el lado de las empresas generadoras, estas tienen que invertir en lo necesario para cambiar la forma en la que producen la energía. Las compañías que la consumen a su vez tienen que cambiar sus equipos para ser más eficientes, lo que les implica inversión en servicios y productos que les permitan adaptarse a la transición.

Algunas de las empresas que ofrecen esto son Eaton, Epiroc, y Schneider Electric, las cuales también realizan su cuota de inversión en la cadena. “Hemos invertido mucho en el movimiento global hacia la electrificación con productos que satisfacen las crecientes demandas de vehículos eléctricos, infraestructura, almacenamiento de energía y resiliencia de la red.

Compañías líderes en el sector energético y tecnológico como Eaton tenemos la responsabilidad de contribuir al desarrollo de toda la cadena de valor de estas energías, aportando conocimiento, liderazgo y tecnología”, dijo Carlos Nieto Pieruccini, gerente comercial de la Región Andina Norte de Eaton sobre su papel en la transición.

Otra empresa enfocada en servicios energéticos ecoeficientes es GreenYellow, que ha desarrollado 400 proyectos de eficiencia energética e instalado más 30 MWp en plantas solares en todo el país, y para 2025 esperan tener más de 120 MWp por medio el desarrollo de proyectos Utility Scale. Sobre el modelo de financiación, el gerente de la compañía, Felipe Camargo, dijo.

“Las empresas no necesitan asumir la inversión inicial a partir de los ahorros generados del proyecto GreenYellow, lo que hace la recuperación de la inversión. Lo anterior hace que no se afecte la caja de las compañías y accedan a nuevas tecnologías para un consumo de energía óptimo y verde”, dijo.

El presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco), Camilo Sánchez, señaló que en regiones como el Caribe se están realizando grandes inversiones en mejora de redes de energía.

Un ejemplo es Afinia, que tiene en marcha un plan fijado a 2025 en el que invertirá $4 billones para fortalecer la red de distribución y lograr un sistema más eficiente. “A partir de aquí, buscamos impulsar la eficiencia energética, generación distribuida y respuesta a la demanda”, dijo la compañía.

Otras inversiones para lograr una matriz más sostenible son impulsadas a través de incentivos tributarios del Gobierno. Un ejemplo de ello son los proyectos de hidrógeno que se incluyeron dentro de las fuentes renovables beneficiadas a través del Decreto 895 del 2022. Los primeros pilotos de hidrógeno los tuvo Ecopetrol y Promigas.

El potencial de ser líder regional en exportación de hidrógeno para 2030 En junio de este año, la Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena) resaltó que el país tiene potencial para tener en 2050 el cuarto precio más bajo de hidrógeno verde (US$1,1/Kh2), siendo superado solo por China, Chile y Marruecos. El Foro Internacional de Energía (IEF) incluyó a Colombia como uno de los cuatro países exportadores de América Latina junto con Chile, Brasil y Argentina en el mapa mundial de rutas del comercio del hidrógeno. De ser así, se atraería recursos por hasta US$5.500 millones a 2030.

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