Colombia no es la única preocupada por reservas petroleras
La reposición de reservas y la seguridad energética han regresado al centro de los debates a nivel global.
Portafolio | La discusión sobre las reservas de petróleo y gas suele abordarse en Colombia como un desafío exclusivamente nacional. Sin embargo, la reposición de reservas y la seguridad energética han regresado al centro de los debates energéticos a nivel global.
Un reciente estudio de Boston Consulting Group (BCG) revela que, tras una década de inversión contenida en el sector de hidrocarburos y un alto enfoque en disciplina de capital y rentabilidad, hasta el 80% de las principales compañías petroleras del mundo proyectan reducciones de producción hacia 2040. Para la mayoría, las caídas podrían alcanzar entre el 20% y el 50%.
Este desafío gana relevancia en un contexto donde la demanda de hidrocarburos se ha mostrado más resiliente de lo previsto. Además, los shocks de los últimos años, desde la guerra en Ucrania hasta el conflicto en Medio Oriente, han generado alta volatilidad en los mercados energéticos, volviendo a poner la seguridad energética sobre la mesa.
Para Colombia, las implicaciones son particularmente relevantes. La disminución de reservas petroleras y la creciente dependencia de gas importado exponen al país a mayores costos y riesgos de suministro, con implicaciones directas para la competitividad de la economía.
La respuesta requiere ir más allá de la exploración. El estudio de BCG muestra que gran parte de la producción futura provendrá de campos existentes y recursos ya descubiertos. Extender su vida útil mediante tecnologías avanzadas de recobro, inteligencia artificial y excelencia operativa será tan importante como desarrollar nuevos recursos.
Colombia parte de una posición favorable: durante la última década, los operadores han logrado incorporar reservas y extender sistemáticamente la vida útil de campos maduros en el país mediante técnicas cada vez más sofisticadas. Estos resultados demuestran tanto el potencial de los activos existentes como sus capacidades técnicas distintivas.
La tecnología y la inteligencia artificial ofrecen una oportunidad para acelerar estos avances, desde una mejor gestión del subsuelo hasta la optimización de la producción.
Capturar este potencial, junto con el desarrollo de nuevos proyectos, requerirá atraer inversión, fortalecer alianzas estratégicas y garantizar condiciones estables que permitan desplegar estas soluciones a escala.
Aunque parezca paradójico, invertir en nuestras reservas de petróleo y gas y gestionarlas responsablemente será fundamental para que Colombia avance en la transición energética.
Sin un suministro seguro y asequible de energía, difícilmente podremos construir las condiciones económicas necesarias para avanzar de forma ordenada hacia una matriz más limpia y competitiva.
Bruno Mourao
Managing Director and Partner at Boston Consulting Group (BCG).